BEHAVIORAL ECONOMICS

BEHAVIORAL ECONOMICS

Los cambios que nos trajo el Behavioral econocmis (La economcia conductual)

Daniel Kahneman es un caso muy especial dentro de los premios Nobel, pues aún cuando abundan los casos de interdisciplinareidad en los Premio Nobel, es el primer psicólogo a quien le otorgan esta distinción, y en Economía, en el 2002.

Daniel Kahneman, junto con Vernon Smith (quien también recibió el Nobel de Economía en 2002, el sí, economista) abrieron la puerta a la llamada “Economía conductual”, por las decisiones de tipo económico que el ser humano realiza impulsado por cuestiones meramente conductuales; es la combinación de la economía con la psicología para estudiar el comportamiento de los mercados, analizando el comportamiento del hombre, sus limitaciones y los problemas que se originan desde las mismas.

“De acuerdo con el premio Nobel de Economía, la economía conductual es una revolución de las ciencias económicas que ha tomado fuerza en los últimos 20 años. La economía conductual introduce otras ciencias, como la psicología, la sociología y la ciencia política, en el terreno de la economía, lo que acerca a la teoría económica en general a tener un entendimiento más claro de la realidad.

Según Shiller, la ciencia económica era más conductual hace 50 o 100 años, es decir, que era interdisciplinaria. “En la Universidad de Yale, donde trabajo, 1931 fue el año en el que el departamento de economía, sociología y política fue dividido en tres áreas distintas”, explica el investigador.

En la actualidad, los tomadores de decisiones en la Administración Pública, independientemente de su vertiente ideológica, recurren a la visión económica en un sentido tradicional y reduccionista, es decir, sin tomar en cuenta aspectos sociológicos, antropológicos y psicológicos. La omisión de estos aspectos genera, o bien puede conllevar, a desviaciones en los resultados esperados a partir de la aplicación de dichas políticas. Superar la visión economicista requiere incorporar al enfoque de la Economía Conductual o Behavioural Economics el cual incorpora al abordaje tradicional de la Economía el análisis multi-transdisciplinario.

Según la economía tradicional, el paradigma del homo economicus supone un ser “racional” en el sentido que “…entra al mercado con preferencias perfectamente definidas. Considerando, dados los precios, su tarea es asignar su renta de la manera que mejor satisfaga estas preferencias.” (Frank, 2005, pág. 58). Agrega Simon (1955) que este individuo posee también conocimiento acerca de los aspectos relevantes del contexto (que es al menos claro y voluminoso) en el que se toma la decisión, y adicionalmente cuenta con una capacidad de procesamiento que le permite calcular todos los beneficios posibles respecto de cada uno de los cursos alternativos de acción.

Según el propio Simon, el modelo de “elección racional” asume implícitamente que existen simultáneamente “variables comportamentales”, entendidas estas como aquellas que puede controlar el individuo, y por tanto puede “optimizar” como una forma de adaptación racional, y existen también restricciones (givens) en el contexto de la decisión que, en contraposición a las primeras, representan variables exógenas que el individuo tiene como dadas y que por tanto, no son objeto del cálculo racional (Simon, 1955). Con todo, uno de los aportes fundamentales de Simon a la teoría económica se relaciona precisamente con la manera como debieran entenderse, empírica y teóricamente, dichas “restricciones” y su correlativa interacción con aquellas “variables comportamentales”. Este es, en nuestra opinión, el detonante para el surgimiento del BE en su versión contemporánea.

Contrario a lo que dicta la teoría económica, nuestro sistema cognitivo tiene limitaciones. Esto genera que gran parte de nuestras decisiones no sean meticulosamente planeadas y carezcan de análisis y procesamiento de información sobre el entorno y la situación presente y futura.

Puede sonar absurdo, pero ante una decisión somos incapaces de realizar, de manera simultánea, todas las operaciones necesarias para analizar y distinguir entre múltiples escenarios, para comparar y elegir la mejor de las posibles decisiones de una manera consistente. Ante esto, nuestra mente crea mecanismos y atajos como los heurísticos y hábitos que nos ayudan a simplificar el proceso de toma de decisiones, lo cual es eficiente, sin embargo permite que el proceso se vea nublado por sesgos, emociones, tendencias y otros elementos del contexto que nos lleven a tomar decisiones irracionales.

Los economistas del comportamiento buscamos contrarrestar esto, generando conocimiento sobre los motivos de dichos comportamientos irracionales (los cuales suelen ser sistemáticos) y ayudando en el diseño de “nudges” o empujones que generen cambios positivos en el comportamiento de las personas.

 

 

Fuente:
https://goo.gl/SXQNJh
https://goo.gl/DCHbVW
https://goo.gl/GbTFh3

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *